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ECONOMÍA SOLIDARIA_

Existen ya en funcionamiento, también en Aragón iniciativas empresariales basadas en una concepción de la economía respetuosa con el medio ambiente y con los derechos sociales. Artículo de Carmelo Marcén Albero, profesor de enseñanza secundaria. Heraldo de Aragón

En este momento de zozobra económica y social hay que explorar iniciativas de empleo que se basen en patrones productivos y de consumo diferentes. No hay que olvidar que los desajustes que vivimos ahora son en buena parte el resultado de una producción de bienes y servicios desmesurada, realizada por empresas apoyadas en una financiación especulativa que solamente desea el consumo creciente y el enriquecimiento rápido, para lo cual acometen prácticas comerciales agresivas con las personas y el medio ambiente. Frente a estas se necesitan entidades cuya manera de hacer empresa se base en la mejora colectiva de las expectativas de vida. En estos tiempos de pesimismo global reconforta encontrar iniciativas como la Red de Economía Alternativa y Solidaria, porque su conceptuación del mercado de trabajo y la práctica económica en la que se sustenta se encuentran en la antítesis de las maneras de actuar de quienes nos han llevado a la situación actual. Supone una apuesta de transformación social y de búsqueda de la justicia universal mediante la economía solidaria.

La organización democrática y la gestión transparente de las empresas que la constituyen se complementan con la preocupación por que los trabajadores tengan unas adecuadas condiciones de trabajo. En su búsqueda del beneficio justo intentan integrar a sectores desfavorecidos, a los que rescatan del olvido social. El rigor en la producción de bienes y servicios y el uso de tecnologías limpias les hace aproximarse a la economía ecológica, por eso reciclan todos los materiales que pueden y llevan a cabo sistemas de ahorro energético. No utilizan técnicas agresivas publicitarias con engaños, esas que provocan el consumo compulsivo que tanto protagonismo ha tenido en la crisis actual. Sin duda nos gustaría encontrar todas estas cualidades en la empresa en la que trabajamos, en el producto que compramos y en la tienda que nos lo vende.

Ellos ya se han puesto en marcha para demostrar que otra economía y otro mundo son posibles. Estas 250 entidades están entre nosotros, no son una quimera; 16 de ellas se localizan en Aragón. Busquémoslas en la Red de Redes Reas y participemos en su apuesta educativa y de inserción sociolaboral. Se puede acudir a ellas si se buscan servicios tan básicos como la limpieza o la mensajería, que en el caso de Aragón ha adquirido con La Veloz un impulso social unánimemente reconocido. Los nichos de actividad en los que se mueven van desde la cultura ambiental hasta la agricultura ecológica y las energías renovables. Incluyen empresas de diseño, de comercio justo, de serigrafía textil o de edición y multicopia. Hay consultores sobre economía y financiación solidaria, también de seguros. Seguramente serán muchas más cuando la sociedad revise sus estilos de vida y sea más solidaria con la Tierra y sus pobladores.

Solidaridad no es dar limosna sino distribuir expectativas de vida, como demuestran otras valiosas iniciativas. Los microcréditos devuelven ya en muchos países a las personas con escasos recursos el protagonismo en la generación de las actividades productivas que el dinero les había usurpado. En España lo intentó alguna entidad bancaria en forma de obra social pero el modelo y los resultados pueden mejorar. También son notables los esfuerzos de la Fundación CREAS que desde Aragón impulsa la inversión en capital riesgo de carácter social, de las Empresas de Economía Social como la ONCE que relanzan el empleo para personas con minusvalías o AREI que busca la inserción laboral de los desfavorecidos, o el incansable trabajo de INTERMÓN para apoyar el comercio justo que libere de algunas ataduras especulativas a los países del Sur.

Wislawa Szymborska (Nobel de Literatura 1996) que conoció en su Polonia natal la ilusión social en torno a esa idea de “Solidarność”, que tantos ecos de libertad llevó a la Europa del Este, glosaba de esta forma el final de las guerras en su poema “Fin y principio”. Porque después de esta trifulca económica alguien tendrá que apartar los desperfectos y rescatar argumentos nuevos para el viaje colectivo. Aquellos que sabían lo que estaba ocurriendo y fueron incapaces de detenerlo habrán de apartarse y dejar paso a quienes buscan un futuro compartido, a los que añoran el fin de la especulación y el principio de la solidaridad.

CARMELO MARCÉN ALBERO

Fechas
Desde: 
Viernes, Diciembre

23, 2011 (Todo el día)
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